¿Hacia dónde?

En tiempos de crisis, como no podía ser de otra forma, se cuestionan muchas de las iniciativas institucionales que suponen una importante inversión económica. La integración de las TIC en educación es una de ellas. Vivimos unos momentos caracterizados por la eterna asignatura pendiente de la conectividad en los centros. Las dotaciones básicas (léase aula de ordenadores) se van quedando obsoletas o fuera de servicio porque la renovación no se produce en sincronía con el inevitable deterioro y evolución técnica. El programa Escuela 2.0 ha monopolizado en exceso el panorama educativo aparcando otras iniciativas o etapas educativas cuando todo apunta a que acabará resultando inviable por motivos económicos, al menos en los términos actuales, a medio o largo plazo, etc, etc.

Resulta evidente que en tiempos de estrecheces se requiere definir prioridades y no cabe duda que los motivos que impulsaron en su momento la apuesta por la TIC en educación no sólo no siguen vigentes sino que los últimos acontecimientos sociales y políticos a nivel estatal y mundial ratifican con más fuerza que ese es el cambio necesario en la escuela del S XXI. Por otra parte se escuchan algunas opiniones, por suerte anecdóticas, que cuestionan el uso del ordenador por parte del alumnado frente a los soportes de aprendizaje más tradicionales. Saliendo al paso de estos comentarios, a estas alturas parece demasiado obvio detallar las excelencias del uso de las tecnologías en educación. De hecho la poesía TIC derrochada en múltiples jornadas, ponencias y conferencias en los últimos años, lejos de resolver los problemas a pie de aula, sí ha contribuido de forma considerable a consolidar esa conciencia. Frente a quienes afirman que en el uso educativo de las TIC ya hemos tocado «techo» parece oportuno indicar que en la actualidad se vislumbra un amplísimo repertorio de líneas de actuación e investigación que se entremezclan y que dibujan un escenario muy rico y complejo por donde seguir avanzando. En este artículo se pretenden plasmar algunas de ellas.

Proyectos 1×1.
El programa Escuela 2.0 ha supuesto un considerable avance ya que el uso «full-time» del equipo por parte del alumnado (1 equipo x 1 alumno/a) ha impulsado la integración de las TIC en el aula como no se había experimentado antes. Sin embargo todavía resta la consolidación y generalización a otros tramos educativos.

Dispositivos móviles.
El uso de las tabletas digitales del tipo Apple o Samsung en edades tempranas proporcionan interesantes prestaciones entre las que caben destacar: robustez, compacidad, portabilidad, ergonomía, conexión wifi, facilidades de lectura, interfaz intuitivo, software variado, etc. La entrada en el mercado de estos aparatos anticipa nuevas y más ricas experiencias de aprendizaje que será necesario indagar.

Accesibilidad.
Es necesario ahondar en la adaptación de hardware y software para el alumnado con necesidades educativas especiales. La usabilidad de las propuestas y recursos creados así como el uso de ayudas específicas con alumnado de estas características son campos en contínua evolución e investigación.

Uso educativo del software.
Se trataría de experimentar las posibilidades educativas del software creativo (editor de textos, presentaciones, imágenes, mapas conceptuales, líneas de tiempo, etc) que permite al alumnado desarrollar dinámicas de aprendizaje constructivo. Esto incluye el software local y también las aplicaciones en línea de la Web 2.0 accesibles a través del navegador web. Las nuevas versiones van incorporando mejoras para analizar, experimentar e incorporar si resultan interesantes.

Software libre.
Como alternativa al software comercial permiten satisfacer las necesidades surgidas en el contexto educativo favoreciendo una adecuada formación en valores derivadas del uso personal y la libre distribución. Es necesario seguir extendiendo su utilización en cantidad y calidad.

Integración curricular.
Existe un considerable trabajo pendiente por parte del profesorado sobre la utilización de los recursos digitales para convertirlos en propuestas de trabajo. Este paso es fundamental y supone utilizar un recurso contemplando todos los detalles que posibiliten su aprovechamiento didáctico: requisitos previos, objetivos, competencias, contenidos, consignas al alumnado, intercambio de archivos, criterios e instrumentos de evaluación, etc. Esta ardua tarea debe hacerse en todos los niveles y áreas. Y además asegurar que esta integración de las TIC alcanza de forma significativa y con calidad todas las competencias, no se deja llevar por la obsesión por la tecnología, y sigue una línea fundamentada de continuidad, progresividad y ciclicidad a lo largo de toda la vida académica del alumnado. No es una tarea fácilmente asumible por un profesor/a en solitario sobre todo si se tiene en cuenta que demanda una revisión cíclica constante al apoyarse en un entorno como Internet en permanente evolución. Si las editoriales o las instituciones no lo hacen, es obvio que el profesorado deberá organizarse en grupos de trabajo para acometer esta empresa.

Recursos digitales.
En la actualidad existen multitud de recursos creados con mayor o menor acierto. Muchos de ellos son fruto de iniciativas institucionales o editoriales. Es necesario manejarlos con cuidado porque tienden a perpetuar un enfoque conductista del aprendizaje. Sin embargo pueden ser una buena fuente de información como punto de partida para una propuesta de trabajo más constructiva. También existen lagunas o contenidos de ciertas áreas que no se incluyen o no se tratan forma adecuada. El repositorio de AGREGA pretende facilitar la localización de algunos recursos pero esto sólo resuelve una pequeña parte de la fase inicial del diseño. No evita la laboriosa tarea de organizar estos átomos dispersos en propuestas de trabajo completas por temas, áreas y niveles.

Educación en valores.
Las TIC y más concretamente las redes sociales inducen la necesidad de plantearse una adecuada formación en valores del alumnado en aspectos relativos al consumo, convivencia, colaboración, roles, respeto de los demás, privacidad personal, derechos de autor, etc. En muchos casos se trata de tomar decisiones en situaciones novedosas con el objetivo de hacer visible, y por tanto discutible y educable, el currículum oculto implícito.

Entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje.
En un sentido amplio un entorno LMS puede ser cualquier sistema en línea que permita proponer una tarea al alumnado, recoger su performance, evaluarla y remitirle el correspondiente feedback. Esto incluye desde la explotación didáctica de un blog o un wiki hasta uno más complejo como Moodle o Dokeos. En este terreno se han realizado muchos avances pero todavía falta generalizar su uso, favorecer la integración de todo tipo de recursos multimedia en las secuencias diseñadas, avanzar en el seguimiento tutorial-parental asi como facilitar el intercambio y reutilización de los materiales creados.

Metodología.
En la difusión de experiencias en jornadas y congresos se suele dedicar más tiempo a presentar el resultado que a describir el proceso cuando en realidad el producto final se puede examinar con detalle si se publica en la web y lo más interesante es ver cómo se prepara y realiza. Por otra parte también en ocasiones se puede contemplar cierta falta de sintonía entre cuantía económica y calidad didáctica de la experiencia: experiencias mediocres con inversiones muy costosas y otras estupendas con presupuestos modestos. Todo ello nos conduce a que es necesario revalorizar explícitamente la metodología como el auténtico motor del cambio. De lo contrario habremos sustituido la pizarra de tiza por una pizarra digital pero seguiremos haciendo lo mismo y concluiremos en que la inversión realizada no es tan necesaria. Todavía queda por delante mucho trabajo para incorporar las TIC poniendo el foco en la metodología, es decir, en la organización del escenario de enseñanza/aprendizaje y en la forma de interactuar con él reflexionando sobre sus matices más importantes.

Evaluación.
En íntima relación con la metodología se encuentra pendiente abordar una tarea de investigación en torno a la evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje con las TIC y de las competencias del alumnado que utiliza estos medios. Resulta fundamental no solo para justificar esfuerzos sino sobre todo para reorientar el diseño con intención de mejorarlo.

Formación del profesorado.
Se trata del componente más importante para la integración definitiva de las TIC. Se observan muchas carencias en la formación inicial que brindan los cursos de capacitación pedagógica y las escuelas de magisterio. Pero luego en los centros de profesores, bajo distintos formatos (ponencias, conferencias, jornadas, cursos, etc), se ofrecen múltiples iniciativas centradas en la experiencia de los profesorados más innovadores pero muy pocas orientadas a las necesidades cotidianas del profesorado más neófito. Y esto suele traer como consecuencia un escaso impacto en la práxis educativa de estos últimos dejándose atrás a un colectivo importante de docentes. Se insiste en ligar TIC e innovación y a menudo se olvida de que no siempre el profesorado está en condiciones de innovar y asumir la carga de trabajo que supone, por ejemplo, seguir un método de proyectos usando las TIC. Se habla desde hace tiempo de itinerarios formativos pero su difusión y puesta en práctica es más bien tímida o inexistente. Todo indica que estos itinerarios pueden ser la solución para atender la gran heterogeneidad de los docentes. Su definición debe basarse en un analisis detallado de competencias TIC del profesorado. También en la formación a distancia queda mucho por hacer. Desde experimentar fórmulas de formación más descentradas de un tutor hasta establecer pautas fundamentadas sobre la estructura/funcionamiento ideales de un curso a distancia (guía de estilo sobre elementos, extensión, criterios de evaluación, etc) pasando por la introdución de medidas que corrijan las perversiones del sistema, p.e. sesiones presenciales de inicio o pruebas de certificación final que discriminen entre asistencia y aprovechamiento.

Conclusión
En este artículo se han pretendido describir algunas de las líneas de actuación que se pueden acometer en los próximos años en relación con la integración de las TIC en educación. Su desarrollo a menor o mayor velocidad dependerá del apoyo institucional. Las dotaciones de hardware/software  así como los espacios y congresos basados en la difusión de experiencias puntuales son necesarios pero no suficientes. En estos momentos se requiere promover y divulgar proyectos de investigación en la acción sistemáticos y rigurosos que nos permitan seguir avanzando en algunas de las direcciones apuntadas.

También te podría gustar...

2 Respuestas

  1. Luisa Mayor dice:

    Al regreso de vacaciones me encuentro con tu artículo plagado de ideas y sugerencias.Un soplo de aire fresco en tiempos de crisis.Gracias.

  2. DORA TOLOZA dice:

    Qué buen análisis de las repecusiones que tiene el uso de las Tecnologías en la educación,¿reamente el país a nivel económico y de infraestructura está preparado para hacer realidad el sueño de masificar el uso de TIC? y para no ir tan lejos ¿qué porcentaje de docentes estará dispuesto a adicionar horas y horas de trabajo preparándose en el tema y previendo clases apoyadas con esta clase de recursos? Soy una gomosa de estas apuestas, participé en el piloto del 1 a 1, y 7 años después puedo afirmar que aún no he logrado organizar mi trabajo, a ciencia cierta no tengo claridad sobre cómo, cuándo, dónde y cuánto tiempo se debería trabajar usando un computador como recurso de apoyo. Este es un tema tan complejo y con tantas variantes, que para que tenga impacto en una comunidad educativa debe ser contextualizado en cada IE.

Responder a Luisa Mayor Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *